quarta-feira, 16 de agosto de 2017
"La irreversibilidad del tiempo" (...) 387
Hay momentos en la vida y en el tiempo en que vivimos que se traduce por la tranquilidad, un bienestar con la vida.
Por la relación que tiene como finalidad reunir las realidades de la vida (...), con la que se expresa por su satisfacción y armonía.
Así, es natural que el estado normal de las personas es susceptible de desarrollar ciertas tendencias, por ejemplo:
Colocar en el orden del día varias tareas y ejecutarlas, porque se tiene tiempo para hacerlo, libre de preocupaciones.
Un ambiente propicio para dar continuidad a ciertos quehaceres que en otras ocasiones no sería posible.
Sobre todo por estar bien con vida, los momentos son favorables, el tiempo parece, en este caso concreto que se multiplica, no hay "estrés".
De hecho estos momentos suceden en la vida de las personas, siendo por ello indispensable, que se tenga esa apetencia y voluntad en realizar ciertos quehaceres.
Es evidente que no son todos los momentos iguales, hay que existir la predisposición para que a las situaciones que idealizamos suceda.
El estado normal, es caracterizado por el estado anímico y psicológico, son la garantía, porque de ellos depende la buena disposición natural que se inclina hacia esos motivos.
Así, la relación de estas realidades son visibles y tienen en su base un elemento fundamental, que parte de la propia persona se está predispuesta, o preocupada.
Deshacerse de inquietudes, porque efectivamente, hay momentos sublimes (...), sobre todo el desprenderse de cosas superfluas.
Para dar lugar a algo concreto que somos nosotros mismos, buscando el momento que sirve para la reflexión, como un balance se tratase.
El evaluar cómo se posiciona en la vida (...), que no es sólo trabajo, porque la constitución de las personas es orgánica y material, de ahí que está subyacente una cierta condicionante.
Porque no "vivimos siempre", y el desperdicio de energías sin que se compense para su necesaria revitalización.
Con el fin de recuperar el estado deseable y normal para una vida sana.
En consecuencia, los momentos de tranquilidad, no son "artificiales".
Existen de hecho en un todo, en el cuerpo y en el alma, que expresa en el estado normal, una sintonía perfecta alma, o espíritu, y cuerpo-materia.
De estos componentes dependen toda nuestra existencia orgánica y material, siendo que la experiencia que tenemos es la de la componente orgánica y material.
¿Por qué ejercitar en el día a día con todas las contingencias resultantes.
Por lo que la especie humana está constituida orgánicamente revestido por un cuerpo-materia, por un lado.
Por otro lado, alma o espíritu, siendo que este componente es "sobrenatural".
Que encierra ciertos "meandros" que al actual mundo material es imposible obtener su conocimiento.
En la expectativa de que nuestro discurso pueda dejar más algunas consideraciones sobre el tema la "irreversibilidad del tiempo". Antonio Cardoso
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